Te juro que al verte sentí lo mismo que la última vez.
¿Qué? ¿Ganas de echar un polvo?
Si... y de tener una vida contigo.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Need.

Necesito cariño. No un cariño cualquiera, necesito tu cariño. Necesito saber que vas a estar ahí cuando yo caiga, cuando todo se vuelva negro y se me derrumben los pies. Necesito saber que sonreirás cuando yo llore y que harás mil tonterías porque mis lágrimas sean de felicidad. Necesito saber que esto no va a terminar aquí. Necesito saber que hay algo más, que podemos ser algo más. Necesito no perder la esperanza, ni el optimismo, ni que tus palabras enturbien mi día. Necesito un mínimo de interés por tu parte, me canso de ser la única a la que parezca importarle. Necesito tus ojos para que brillen al verme, o tu voz para que no deje de meterse con mi nariz. Necesito que las cosas vuelvan a su cauce. No completamente, pero de una forma indirecta, no estaría mal. Necesito que estés cuando puedas estar y porque quieras estar, no quiero que permanezcas por obligación o costumbre. Necesito saber que esto es una mala racha, un simple bache, una prueba para saber si esto debe o no ser. Necesito saber que lo superaremos, como siempre. Hagamos lo que hagamos y seamos lo que seamos.
Necesito que, sólo a veces, me digas que me quieres.
Una vez al mes no es suficiente.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Sad look.

Fue una mirada triste que nos mató a todos. Echó por tierra nuestros sueños, nuestros prejuicios e inseguridades. Consiguió transformar la hiperactividad en un recuerdo ajeno y extraño, sin ni siquiera darse cuenta. Hizo que el mar desapareciera tras un leve parpadeo y silenció el rumor de las olas por siempre. Transformó la tristeza en su bandera, la llevó en su corazón y la ondeó hasta que los brazos le ardieron. Degeneró los colores del mundo en un monocromático gris, al igual que su sonrisa, la cual perdió. Perdió su sonrisa intentando hacer lo correcto, dejó su vida en suspenso durante un tiempo y obtuvo 3 años de absoluta nada.
Pero no se rindió, hizo ver al mundo que la vida seguía adelante, que nada podría afectarle y que los cambios de humor eran cosas de la edad. Nos hizo creer que estaba bien, que era una de las personas más fuertes del mundo. 

Pero eso no hacía más que destruirla,
eso no hacía más que destruirla por dentro.

martes, 15 de noviembre de 2011

Destroyed.

Te pierdes en tu propio océano, en tu mar de incertidumbre, en tu cóctel sentimental. Te pierdes y no tienes ni idea de cómo volver a encontrarte, ni siquiera sabes si, realmente, quieres encontrarte. El camino tan claro, tan diáfano, ESE futuro que vislumbrabas para ti, se ha perdido; se ha perdido y nunca vas a recuperarlo. Como nada de lo que tenías antes. Los pasos que das ya son completamente a ciegas, sin ningún tipo de sentido y cada vez andas más expuesta. Las críticas que antes aceptabas ahora ahondan en ti como nunca antes lo habían hecho, cualquier comentario puede transformar tu humor. Y los pasos te exponen cada vez más y más. Aparentas ser lo que no eres. Una chica alegre, con sentido del humor, simpática, graciosa y segura de sí misma. Sí supieran, realmente, que tú no eres nada de eso, no se lo creerían. Llevas tan intrínseca la cuestión de no dejar ver quién eres que la forma que tienes de mentir ya se presenta como natural. Te han cortado tanto las alas y, de una forma tan brutal, que perdiste todas las ganas de volver a extenderlas. Pero mentirías si dijeras que nunca lo intentaste. Claro que lo intentaste. Lo intentaste una única vez, y esa única vez fue suficiente. Fue suficiente para saber que es precioso, que la sensación de libertad es maravillosa, que los sentimientos que surgen de ello pueden transformar la inexistencia en la realidad. Fue suficiente para saber que las alas extendidas abarcan más, pero también para darte cuenta de que, extendidas, las alas están más expuestas. 


Y a ti, sinceramente, te fallaron en pleno vuelo.