Corrió. Corrió cuanto le dejaron sus piernas. Sin mirar atrás y sin rumbo. Lo único que buscaba era escapar. Dejar atrás un pasado que le atormentaba, que no le dejaba avanzar, que invadía sus sueños tornándolos pesadillas, que se escondía para aparecer en el peor momento, que teñía de oscuridad su corazón.
Supongo que es lo que se siente cuando has matado a alguien, ¿no?