Te juro que al verte sentí lo mismo que la última vez.
¿Qué? ¿Ganas de echar un polvo?
Si... y de tener una vida contigo.


viernes, 24 de junio de 2011

THE moment.

Llega un momento en el que te cansas de reconstruirte, en el que no le encuentras un sentido práctico a seguir creyendo en tu realidad, en el que las lágrimas ya son un rasgo más de tu cara. Llega un momento en el que la risa se confunde con el llanto y las ilusiones se estrellan contra el muro de lo imposible. Llega un momento en el que el corazón ya no reacciona, las emociones ya no se expresan y los sentimientos ya no afloran. Llega un momento en el que terminas por NO sentir extrañeza pues te acostumbras a lo inverosímil de los hechos que se presentan, en el que las expresiones tienen cuatro significados antagónicos y distintos y en el que el brillo de tus ojos se ha esfumado. Llega un momento en el que ya no puedes sentir nada, un momento en el que ya has gastado todo lo que había en tu interior. Llega un momento en el que crees que no puedes confiar en nadie, en el que un sólo grano de arena construye la montaña. Llega ese momento y te arrasa, te acribilla a balazos, te despunta el alma, y retuerce tu entereza para sacarle todo su jugo. Pero de la misma forma en que llega ese momento, se va.


Se va ese momento al mismo tiempo que llega tu sonrisa.

martes, 7 de junio de 2011

Feelings.

Cuando te sientes a ras de suelo. Sin ganas de nada, pero sabiendo que lo único de lo que tienes ganas es de que todo se solucione. Sólo quieres que se quede en un susto, que él se tire a la piscina y si está de hundirse, que se hunda. Aunque tú nunca dejarías que pasara. Sólo quieres llegar un buen día y ver que la tormenta ha pasado, con sus consecuencias devastadoras y causando estragos a todo el que toca, pero ya ha pasado. Lo único que de verdad necesitas es volver a sentir lo del principio, con toda su dulzura, su intensidad y su novedad. Pero nada de eso va a pasar. Se han dicho muchas cosas como para omitirlas y te han dado tantos consejos. Consejos que apuntan a la misma solución y que no quieres seguir. Termínalo, acábalo, asústalo, ponlo celoso, juega con él. No quieres nada de eso, nada de eso te sirve porque no soluciona el problema simplemente crea uno nuevo.
Tendrás que vivir sin él, sonreír sin que sea él el motivo de todas esas sonrisas, explorar nuevos caminos con gente nueva, abrazar espaldas diferentes a la suya, besar labios completamente antagónicos a los de él. Tendrás que aprender a no hablarle, a no acariciarle, a no sentirle cerca a tu lado. Tendrás que aprender a no mirarle, a no cogerle de la mano por la calle. Tendrás que aprender a olvidarle, a mostrarte indiferente cuando encuentre un nuevo amor. Tendrás que aprender a vivir sin él.
O peor, tendrás que aprender a ser su amiga.
Y aprenderás todo eso, porque sabes que le quieres tanto, le has cogido tanto cariño, que no deseas perderlo por la estupidez de un amor que no encaja. Pero te dolerá, te costará horrores. Será el paso de tu vida que más esfuerzo te suponga y sin embargo, por él...


 lo darías cien mil veces.

domingo, 29 de mayo de 2011

IGNORE ME.

Si vas a ignorarme, hazlo bien. Táchame de tu vida, bórrame con esa memoria escurridiza que tienes, arráncame los pétalos como a una flor marchita, desgarra cada atisbo de la felicidad que pude conseguir. Empápame del egoísmo que te es propio, destroza mis recuerdos en fracciones irreconciliables, acaba con todo lo bueno que nunca podré alcanzar y pisotea lo que en un momento me perteneció. Escupe sobre todo lo que compartimos, haz trizas todos mis esquemas, hazme daño. Hazme daño y que duela. Oblígame a salir de tu vida, yo no soy capaz. Priorízate por encima de cualquier otra cosa, no te pongas en el lugar de los demás. Rasga mis ilusiones, dedicate a atragantarte con mis besos y a sazonar nis abrazos con hipocresía. Dime te quiero y después demuéstrame que no es cierto.


Si vas a ignorarme, hazlo bien.

sábado, 21 de mayo de 2011

That's girl.

Quizás no sepa sumar, no sepa que en la ecuación dos no cabemos. Quizás tampoco tenga mucha idea sobre restas, ni sobre como sobrellevar un desamor. Quizás tenga que perder para aprender a ganar, y quizás tu amor sea ligero y diáfano como el viento.

Pero yo soy la chica, la chica que se encarga de buscar impedimentos donde no los hay, la que retuerce las situaciones hasta exprimir lo peor de la gente, la que sonríe y te envía un dardo de morfina, la que si puede te pegaría la rabia, la que inventa mil excusas para no abrir su corazón, la que oprime sus deseos y falsamente envalentona su alma, la que asiente y sonríe cuando ni acepta ni es feliz, la que construye estereotipos de si misma y los vende para que no descubran como es, la que SIEMPRE da y tan pocas veces recibe. Soy la chica de las mil caras, las cien mentiras, los diez malos gestos y el único sexo posible. Soy la chica que todos consideran buena pero en la que anida una ponzoña más dañina que el cáncer más perverso, en la que lo blanco nunca será puro y en la que lo negro entrama su atractivo. Soy la chica de ninguna parte, de ningún lugar. La chica sin destino, sin casa y sin amor.


O quizás, simplemente, te echo de menos.

jueves, 5 de mayo de 2011

Want.

Quiero descubrir el sabor de tu pecho latiendo a mil por hora contra el mío, el olor de tu respiración en-tre-cor-ta-da y el tacto de esos ojos traviesos. Quiero conocer los secretos de tu cuerpo, conocerlos todos y jugar en ellos. Quiero conocer la intransigencia de lo prohibido y el morbo que encierra un beso robado, la impotencia del deseo no curado y la rebeldía de un corazón ingenuo. Quiero descubrir que no hay límites, que todo consiste en un hacer lo que me apetezca cuando me apetezca con quién me apetezca y en la postura que me apetezca. Quiero conocer el mapa de lo desconocido, el juego de miradas que te excita y el éxtasis de tus fantasías. Quiero ser dueña de tu apetito, alimentar tu lujuria con mis caprichos y mis desaires. Quiero discutir contigo en posición inversa, darte y recibir, terminar jugando al parchís sin quererlo. Quiero descubrir la llama del fuego encendido en cada rincón de tu cuerpo, oler la fiebre que empapa nuestros cuerpos y sentir que no tengo escapatoria. Quiero arrinconarte contra la pared y llevar mi imaginación al límite. Quiero que me susurres al oído, que gimas de pura necesidad, que tu lengua sea experta en la geografía de mi cuerpo y que nos perdamos juntos en el océano Pacífico. Quiero perder la noción del tiempo, que siempre sea a ratos y que a ratos sea por siempre. Quiero ver el placer tatuado en tu cara de manera tan precisa que podamos disfrutar al mismo tiempo. Quiero emborrachar cada poro de tu piel, llegar al coma etílico del placer. Quiero que sin hablar, sepas lo que quiero. Quiero devorar cada centímetro de tu ser, saciar mi sed con tu sed y jugar al juego prohibido de las manos cintura abajo. Quiero perderme en tu cuerpo, sin temor y sin reservas. Quiero recorrer tu boca, a ciegas, sintiendo el anhelo de tus labios por los míos. Quiero usarte como más me convenga, jadearte, gemirte, agarrarte, besarte. Quiero desgarrarte el alma con unas manos como garras.


Quiero bailar contigo sobre una cama.

miércoles, 20 de abril de 2011

They.

Están aquí, conmigo. Son ellos. Mis dos mejores amigos.
Ella es perfecta, sublime, una artista en potencia. Sonríe y el mundo se para sólo para verla a ella. Hace que la vida sea un lugar en el que apetece quedarse, congelar ese momento en el que estás con ella y no dejar que se derrita nunca. Hace que los detalles de la existencia comiencen a cobrar importancia, que lo pequeño se haga grande y que lo enorme merme su tamaño. Consigue que tu día sea brillante, pone parte de su luz propia en mí y me transmite todo el positivismo que me falta. Transforma una lágrima en una risa contagiosa, una posible tormenta en un sol radiante y un dolor de cabeza en ganas de abrazarla. Es la mejor amiga del mundo.
Y luego está él. ÉL con mayúsculas. Me torno tan bipolar cuando estoy con él. Puedo sonreír y estar desgarrándome por dentro, pero puedo llorar y sentir que lo quiero a rabiar en ese momento. Es diferente, es divertido, es todo lo opuesto a mí y eso hace que me guste tanto. No sigue a nadie, es dueño de si mismo, de sus actos y de su vida. La corriente no le arrastra, es más... crea su propia corriente, y a mi me encanta seguirla. Porque adoro verle llegar con las uñas pintadas de negro, me encanta cuando sonríe pero cuando lo hace de verdad. Está guapísimo. Disfruto a su lado como una niña pequeña. No es un príncipe azul, ni hace falta. Me hace feliz y con eso me es suficiente.

Y con ellos mi tarde pasa rápida. Las horas corren y yo no le doy importancia, con ellos el tiempo pierde todo su sentido. Entre arroz, solomillo y patatas fritas. Entre coca-cola y té de limón. Entre risas, conversaciones, telenovelas, masajes a medio hacer, cosquillas en la espalda, películas que no se ven, intentos de encontrar el punto sexy, bailes insinuantes, el estudio de mis besos, la manera en que nos acoplamos, temas traumáticos.

Entre él y ella.

sábado, 16 de abril de 2011

Moment.

Ese momento en el que un no es un y un sí, se transforma en un rotundo no. El momento en el que decides hablarme y yo decido pasar de ti, hoy no tengo el día para bromas absurdas. Ese momento en el que mandaría el mundo al traste y rompería mi vida en miles de fotografías desenfocadas. El momento en el que me doy cuenta de que algo no encaja, no va bien, algo desequilibra el resto de la balanza. Ese momento en el que superpongo todas las sonrisas, doblo las lágrimas y hago la cama sobre los días tristes. Ese momento en que me paro a pensar si continuar con esto merece la pena, si esto merece la pena. El momento en que todas las decisiones retumban en mis oídos y los consejos de los demás se acumulan en mi armario. Ese momento en el que destrozaría a zarpazos mi debilidad y desmontaría mi fragilidad pieza a pieza. El momento en el que la sensibilidad gane a la racionalidad y amanezca un día en plena noche. Ese momento en el que las preguntas sin respuesta comiencen a amontonarse tras la puerta y un huracán se dedique a ordenarlas. El momento en el que ni la burla ni la sátira hacen mella en mí y cualquier comentario sibilino se derrite en las bocas de quiénes los lanzan como dardos a la diana de mi pecho. Ese momento en el que descubres que no sabes nada de absolutamente nadie, y que probablemente los demás sepan aún menos de ti. El momento en el que el vaso no está ni medio lleno, ni medio vacío; simplemente, no hay vaso. Ese momento en el que tus sueños, por fin se presentan como lo que son, meras fantasías. Imposibles, ficticias, ajenas a ti misma. El momento en el que descubres que tus sueños no son tuyos, son los sueños que los demás han querido poner en ti. Ese momento en que tú ya no eres tú, eres lo que la sociedad ha hecho de ti. Con sus prejuicios, sus cánones y sus estereotipos absurdos. Ese momento el que te descubres buscando la manera de huir de toda esta falsa amabilidad, de todo lo que no eres tú. Ese momento en el que ya no me importa lo más mínimo el mundo que me rodea.

Justo en ese momento, se encuentra mi vida.